Inicio › Mayores y geriatría › Osteoporosis y fragilidad ósea
Osteoporosis y fragilidad ósea en el mayor: prevención y vida tras la fractura
La osteoporosis es la enfermedad silenciosa que solo habla cuando rompe un hueso. La fractura de cadera, la fractura vertebral, la fractura de muñeca tras una caída banal son acontecimientos que cambian la vida del mayor y de su familia. Esta página explica qué se valora, la enorme importancia del componente emocional post-fractura y por qué la consulta dedicada al mayor aporta más allá de la densitometría y el bisfosfonato.
Caso típico: la fractura de cadera que cambió la vida
La paciente, de 82 años, vivía sola, hacía la compra, salía a caminar. Tras una caída en el baño, fractura de cadera, cirugía, quince días en hospital, traslado a centro de rehabilitación. Vuelve a casa con bastón, ya no se atreve a salir sola, no duerme bien, ha bajado de peso, llora. La hija dice "ya no es ella". El éxito quirúrgico no garantiza el regreso a la vida previa.
Otro escenario: el paciente con fracturas vertebrales por aplastamiento, dolor crónico de espalda, pérdida de altura, postura cifótica, depresión instalada. O la mujer postmenopáusica que tras una densitometría con osteopenia recibe múltiples fármacos sin valoración del riesgo real ni del estado emocional.
Particularidades en mayores
La osteoporosis afecta a una de cada tres mujeres y a uno de cada cinco varones mayores de 50 años. El riesgo de fractura aumenta con la edad. La fractura de cadera tiene una mortalidad al año de aproximadamente el 20-30 %, y de los que sobreviven, solo una parte recupera el nivel funcional previo. La fractura vertebral pasa con frecuencia inadvertida y se manifiesta como dolor de espalda, pérdida de altura o cuadro depresivo.
Tras una fractura, hay un cruce muy claro con depresión: el dolor, la pérdida de autonomía, el miedo a caer de nuevo, el ingreso, la inactividad y, a veces, la institucionalización producen un cuadro depresivo en la mitad de los pacientes. Tratado o no, condiciona la recuperación funcional. Tratarlo mejora el pronóstico funcional.
Hay además consideraciones farmacológicas: bisfosfonatos, denosumab, suplementos de calcio y vitamina D tienen indicaciones y matices que se valoran con el médico tratante. Algunos fármacos psicotrópicos (ISRS, antipsicóticos) se asocian a riesgo de fractura por caídas o por efecto óseo directo, lo que conviene ponderar.
Qué se valora en la consulta
Se revisan antecedentes de fractura, factores de riesgo (edad, sexo, peso, tabaco, alcohol, corticoides, antecedentes familiares), medicación, riesgo de caídas, estado nutricional, vitamina D si se conoce. Se valora especialmente el ánimo, el dolor, la actividad reducida tras fractura, el miedo a caer, la autonomía actual frente a la previa.
Diagnóstico, seguimiento y valoración funcional
El plan se coordina con traumatología, rehabilitación y, cuando proceda, endocrinología o medicina interna. Desde la consulta se aborda el componente emocional, se trata la depresión, se trabaja la reactivación, se vigila la nutrición, se ajusta medicación psicotrópica de riesgo cuando es posible y se documenta la evolución.
Apoyo a la familia y al cuidador
La familia tras una fractura mayor suele oscilar entre el agobio y el sobreprotector. Se trabaja un marco realista: el mayor debe moverse dentro de sus posibilidades, con apoyo, con fisioterapia y con tratamiento del dolor y del ánimo. Se identifica al cuidador y se vigila su carga.
![]()
Tras una fractura, el hueso suele soldar antes que la vida. Recuperar la confianza y el ánimo es parte del tratamiento ortopédico, aunque no aparezca en el alta hospitalaria.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Prevención antes de la fractura
La mejor fractura es la que no se produce. La prevención combina varios ejes. Nutrición con aporte adecuado de calcio (lácteos, pescado, verduras de hoja, frutos secos) y proteínas. Vitamina D, cuyos niveles bajos son muy frecuentes en el mayor y cuya corrección reduce riesgo de caídas y fracturas. Ejercicio adaptado con carga (caminar, ejercicios de resistencia progresiva, equilibrio), una de las intervenciones de mayor impacto. Cesación tabáquica y consumo moderado de alcohol. Revisión de la medicación: corticoides prolongados, inhibidores de la bomba de protones a largo plazo y otros fármacos contribuyen al riesgo. El cribado densitométrico se valora con el médico tratante en función de factores de riesgo.
Después de la fractura: las primeras semanas son decisivas
El periodo inmediato tras la fractura y la cirugía es el que más condiciona la recuperación a largo plazo. Movilización precoz, control del dolor sin sedar en exceso, prevención del delirium postoperatorio, fisioterapia diaria, manejo nutricional con aporte proteico, soporte emocional y seguimiento estrecho del ánimo son los pilares. Cuando estas piezas se cumplen, el porcentaje de pacientes que recupera la autonomía previa aumenta significativamente. Cuando se descuidan, el síndrome de inmovilidad se instala con rapidez y la dependencia se cronifica.
Fracturas vertebrales: el dolor que cambia la postura
Las fracturas vertebrales por aplastamiento pasan desapercibidas con frecuencia: el paciente atribuye el dolor a la lumbalgia habitual, pierde altura, encorva la espalda. La cifosis dorsal modifica la mecánica respiratoria, la digestión y la imagen corporal, contribuyendo al cuadro depresivo. Reconocerlas, tratarlas con analgesia adecuada y rehabilitación postural, e iniciar prevención secundaria evita la cascada de nuevas fracturas.
Vitamina D, calcio y micronutrientes
La carencia de vitamina D es muy frecuente en la población mayor por reducción de la síntesis cutánea, menor exposición solar, menor ingesta y, en muchos casos, malabsorción. Su corrección con criterio individualizado mejora el balance cálcico, reduce el riesgo de caídas y contribuye al hueso. Los suplementos de calcio se prescriben cuando la ingesta dietética es insuficiente; no se administran indiscriminadamente. La proteína es probablemente el macronutriente más infravalorado en prevención de fragilidad ósea y muscular en el mayor: la mayoría de los pacientes en pérdida de peso o frágiles ingieren menos proteína de la que necesitan.
Caídas, hueso frágil y prevención secundaria
Tras una fractura por fragilidad, el riesgo de una segunda fractura aumenta de manera importante. La llamada prevención secundaria —tratar el hueso, prevenir caídas, controlar fármacos de riesgo, recuperar masa muscular— es la intervención de mayor rendimiento en la trayectoria del paciente, y exige coordinación entre atención primaria, traumatología, geriatría y rehabilitación. Cuando ese circuito no funciona bien, la segunda fractura llega.
El miedo a caer tras la fractura
Tras una fractura, el miedo a caer suele instalarse con fuerza y limitar drásticamente la actividad. Es comprensible, pero contraproducente: la inactividad debilita el músculo, descalcifica el hueso y aumenta el riesgo de una segunda caída. Trabajar este miedo con un programa de reactivación progresiva, supervisado y con apoyo psicológico cuando hace falta, es parte del tratamiento. Una fractura sostiene legítimamente el miedo a la siguiente; no lo justifica para encerrarse en casa.
Hospitalización por fractura: lo que se pierde si se descuida
Las dos a tres semanas de hospitalización tras una fractura mayor son una etapa de gran vulnerabilidad cognitiva, funcional y emocional. Delirium, encamamiento, inanición de proteína, fármacos sedantes, ausencia de luz natural, ruptura de rutinas: todos los factores que precipitan deterioro funcional confluyen aquí. La presencia de un familiar durante el día, la insistencia en la movilización temprana, el control del dolor sin sobre-sedar y la atención al ánimo modifican de manera medible el resultado.
Volver a casa tras la fractura
El alta hospitalaria tras una fractura mayor es un momento delicado. Conviene tener preparado el domicilio (cama adaptada si procede, baño accesible, retirada de alfombras), un plan de fisioterapia continuada, citas de revisión claras con traumatología, control del dolor pautado, organización de la medicación y vigilancia activa del ánimo en las primeras semanas. La depresión post-fractura es muy frecuente y se beneficia de detección precoz.
Mirar el hueso, mirar la vida
La osteoporosis no es solo un asunto de densitometría y bisfosfonato. Es una enfermedad que dialoga con la vida cotidiana del mayor: con su movimiento, su autonomía, su confianza, su ánimo, su vínculo con la familia. Atenderla bien exige sumar perspectivas: traumatología, rehabilitación, geriatría, psiquiatría, atención primaria. Ningún profesional aislado abarca todo el cuadro; la coordinación es el verdadero tratamiento.
Cuándo es útil un informe médico
Un informe es útil para documentar la repercusión funcional post-fractura ante Ley de Dependencia, justificar discapacidad, complementar valoraciones de traumatología o aportar prueba en procedimientos. Firmado con número de colegiado.
Adherencia al tratamiento osteoporótico
Los tratamientos para la osteoporosis exigen adherencia prolongada para ser eficaces, y precisamente esa adherencia es uno de los puntos débiles. La toma incómoda de bisfosfonatos orales (en ayunas, de pie, sin tumbarse después), los efectos secundarios y la sensación de "no notar nada" llevan a muchos pacientes a abandonar el tratamiento. Explicar bien la importancia, simplificar pautas cuando hay opciones de administración menos frecuentes y revisar adherencia en cada visita es buena clínica.
Densitometría: cuándo y para qué
La densitometría ósea (DXA) es la prueba estándar para cuantificar la densidad mineral. Su indicación no es universal: se reserva para perfiles de riesgo o cuando los resultados modificarán la decisión terapéutica. Un valor por debajo de un umbral no obliga automáticamente a medicar; un valor normal no descarta riesgo si hay antecedente de fractura por fragilidad. Se interpreta junto al cuadro clínico y a los factores de riesgo individuales.
Por qué un Doctor en Psiquiatría con tesis sobre la vejez
El Dr. Joseph Salama defendió en 1994 su tesis doctoral titulada "Un estudio de las actitudes en la vejez", leída en la Universidad de Málaga. Es miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología Médica. La fractura del mayor es un evento médico, funcional y emocional. Cuarenta años de consulta con mayores son la herramienta clínica para sostener la recuperación más allá del hueso.
Cómo trabajar con la consulta
Escriba por el formulario o por email a salamaioseph@gmail.com exponiendo el caso. La consulta cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard. Si procede informe, se presupuesta aparte.
Preguntas frecuentes
¿La osteoporosis se puede tratar?
Sí, con medidas integrales valoradas por el médico tratante: ejercicio adaptado, nutrición, vitamina D, fármacos cuando están indicados.
¿Por qué hay depresión tras la fractura?
Por dolor, pérdida de autonomía, miedo, ingreso, inactividad. Es muy frecuente y conviene tratarla.
¿Volverá a caminar como antes?
Depende del estado previo, la edad, las comorbilidades y la rehabilitación. Una parte recupera bien; otra, parcialmente. No se promete resultado.
¿Atienden a distancia?
Sí, sobre todo seguimiento del ánimo y orientación familiar.
¿Hacen informes para Ley de Dependencia?
Sí, informes estructurados firmados y con número de colegiado.
Formulario para estudiar el caso
Acompañar la recuperación tras la fractura
Cuéntenos la situación y le diremos con honestidad qué conviene hacer.
Solicitar valoración