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Neuropatía periférica en el mayor

Hormigueo, quemazón, entumecimiento, sensación de caminar sobre algodón, dolor nocturno en pies o pérdida de equilibrio sin una causa evidente. La neuropatía periférica en personas mayores es frecuente y a menudo infravalorada, aunque puede ser una de las razones principales por las que un mayor deja de caminar seguro. Esta página explica cómo sospecharla y por qué importa mucho más que "tener los pies dormidos".

Caso típico: "se me va el suelo de los pies"

El paciente tiene 76 años, diabetes de larga evolución y desde hace meses dice que nota los pies "raros". No tanto dolor al principio, sino menos sensibilidad, más torpeza para sentir el suelo y necesidad de mirar dónde pisa. Después aparecieron calambres, quemazón nocturna y miedo a ducharse o caminar descalzo porque no distingue bien temperaturas ni pequeños golpes. La familia consulta tras dos tropiezos seguidos y porque desde entonces sale menos a la calle.

La neuropatía periférica puede empezar así, con síntomas discretos que parecen menores. El problema es que el pie deja de informar bien al cerebro y el cuerpo pierde una parte de su sistema de equilibrio. Cuando eso ocurre en un organismo ya frágil, el riesgo de caída, inmovilidad y dolor crónico se dispara.

Qué es una neuropatía periférica y por qué es relevante en mayores

La neuropatía periférica es el daño o disfunción de nervios periféricos, con afectación sensitiva, motora o mixta. En personas mayores las causas son múltiples: diabetes, consumo crónico de alcohol, déficit de vitamina B12, hipotiroidismo, enfermedad renal, secuelas de quimioterapia, compresiones nerviosas, paraproteinemias y otras enfermedades sistémicas. A veces no se encuentra una causa única clara, pero eso no quita valor al diagnóstico funcional.

En la vejez importa especialmente porque suma inestabilidad a un cuerpo que quizá ya ve peor, oye peor, tiene menos fuerza y toma más fármacos. Un joven con hormigueo puede seguir funcionando; un mayor con sensibilidad alterada en los pies puede dejar de sentirse seguro en casa. Ese salto clínico es enorme.

Cómo se presenta en consulta

Los síntomas más típicos son adormecimiento, hormigueo, pinchazos, quemazón, sensación de llevar un calcetín apretado, dolor eléctrico o pérdida de sensibilidad. En algunos pacientes domina el dolor neuropático; en otros, la torpeza sensitiva y la inseguridad al caminar. Muchos refieren peor por la noche, cuando el silencio y la quietud hacen que el pie "arde" o moleste más.

También pueden aparecer debilidad, calambres, dificultad para subir escalones, necesidad de abrir más la base de sustentación al caminar y lesiones pequeñas que pasan desapercibidas porque el paciente no las siente. En diabéticos esto obliga a extremar el cuidado de la piel y del calzado.

Qué se valora en consulta

La historia clínica explora cronología, tipo de sensación, distribución de los síntomas, dolor, caídas, consumo de alcohol, diabetes, antecedentes oncológicos, cirugía lumbar, medicación y otras enfermedades sistémicas. Se pregunta si hay pérdida de fuerza, si los síntomas son simétricos, si predominan en pies o también en manos, y qué impacto real tienen sobre la marcha, el sueño y la autonomía.

La exploración clínica valora sensibilidad superficial y profunda, reflejos, fuerza, equilibrio, tipo de marcha y estado de la piel del pie. En mayores interesa especialmente cómo se combina la neuropatía con otros factores de riesgo de caída: cataratas, hipoacusia, sedantes, artrosis, hipotensión ortostática o sarcopenia. El diagnóstico útil no es "tiene neuropatía"; es "tiene neuropatía y por eso ya no pisa con seguridad".

Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría

Cuando un mayor deja de sentir bien los pies, no pierde solo sensibilidad; pierde una parte de la confianza con la que se sostiene en el mundo.

Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría

Dolor neuropático y sueño roto

El dolor neuropático merece mención propia porque agota mucho. A diferencia del dolor mecánico, no siempre mejora con reposo y a veces se intensifica precisamente al acostarse. El paciente lo describe como quemazón, corriente, pinchazos o piel hipersensible al roce. Ese dolor rompe el sueño, empeora el humor y genera una sensación de desesperanza muy característica: "si ni de noche me deja, no descanso nunca".

En la vejez, además, tratar este dolor obliga a prudencia farmacológica. Muchos fármacos útiles pueden dar somnolencia, mareo o confusión. Por eso la revisión de medicación es crítica y el objetivo no suele ser "quitarlo al cien por cien", sino reducir intensidad y sufrimiento sin empeorar el equilibrio ni la claridad mental.

Neuropatía, caídas y miedo a caminar

Una neuropatía no solo duele; hace caminar peor. El paciente deja de notar el apoyo fino del pie, corrige tarde los desequilibrios y se vuelve más inseguro en superficies irregulares, escalones o poca luz. Si ya se ha caído una vez, aparece miedo y la actividad baja. Menos actividad significa menos fuerza y todavía peor equilibrio. La consulta debe intervenir ahí antes de que la espiral se cierre.

También importa el calzado. Un zapato inestable o una zapatilla demasiado abierta pueden hacer tanto daño como una exploración incompleta. En mayores, las recomendaciones pequeñas tienen mucha trascendencia práctica.

Causas que conviene no pasar por alto

La diabetes es la causa más conocida, pero no la única. Déficit de vitamina B12, alteraciones tiroideas, insuficiencia renal, alcohol, tóxicos, quimioterapia y algunas enfermedades hematológicas o autoinmunes también pueden estar detrás. A veces la neuropatía es el síntoma que revela un problema sistémico más amplio. Por eso vale la pena revisar bien antecedentes y análisis disponibles antes de darla por "idiopática" con demasiada rapidez.

En otros casos, lo que predomina no es una polineuropatía difusa sino un atrapamiento o radiculopatía. La clínica y la exploración orientan. La consulta no reemplaza estudios neurológicos específicos cuando son necesarios, pero sí ayuda a decidir hacia dónde dirigirlos y con qué urgencia.

Autonomía, piel y autocuidado

En el mayor la neuropatía obliga a vigilar la piel, las uñas, la temperatura del agua, el tipo de calcetín y el calzado. Un pie insensible puede lesionarse sin aviso. En pacientes diabéticos o vasculares eso tiene consecuencias serias. La familia y el propio paciente deben saberlo sin caer en una vigilancia ansiosa imposible.

Además se valora si el paciente conserva destreza para curas sencillas, si puede cortarse las uñas con seguridad, si necesita ayuda para revisar plantas del pie o si conviene apoyo podológico regular. De nuevo, el asunto no es menor: un pequeño descuido en un pie neuropático puede convertirse en un problema grande.

Por qué una valoración integral aporta valor

La consulta integral aporta valor cuando los síntomas se mezclan con otras causas de mala marcha, cuando el dolor neuropático está mal controlado o cuando el objetivo ya no es solo nombrar el diagnóstico sino recuperar la máxima seguridad posible. Se ordenan prioridades: qué estudios faltan, qué fármacos empeoran, qué apoyos de marcha convienen, qué medidas de sueño o de cuidado del pie deben reforzarse.

La tesis doctoral del Dr. Salama sobre la vejez y su larga experiencia clínica permiten evaluar la neuropatía donde más duele de verdad: en la pérdida de confianza, de autonomía y de mundo exterior. Muchas personas mayores dejan de salir por los pies mucho antes de reconocerlo en voz alta.

Señales de alarma. Consulte con rapidez si aparece debilidad progresiva, caída brusca del pie, dolor muy intenso de nueva aparición, una herida en el pie que no siente, cambio de color, fiebre, pérdida rápida de marcha o síntomas neurológicos asimétricos que hagan pensar en otra causa.

Cómo trabajar con la consulta

Conviene traer análisis recientes si existen, informes de neurología, estudios de diabetes o riñón, lista de medicación y antecedentes de caídas. Ayuda mucho describir si domina el dolor, el entumecimiento o la inseguridad al caminar. La consulta cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard. Si hace falta informe clínico o funcional, se presupuesta aparte.

Preguntas frecuentes

¿La neuropatía se cura?

Depende de la causa. A veces puede mejorar si se corrige el factor responsable; otras veces el objetivo es controlar síntomas y reducir complicaciones.

¿Siempre es por diabetes?

No. La diabetes es frecuente, pero hay muchas otras causas que conviene revisar.

¿Puede explicar caídas sin que haya mareo?

Sí. Si el pie informa mal y el equilibrio fino falla, el mayor puede tropezar o desestabilizarse aunque no note vértigo.

¿El dolor neuropático empeora de noche?

Muy a menudo sí. Es una queja típica y por eso afecta tanto al descanso y al estado de ánimo.

¿Atienden por videollamada?

Sí para seguimiento y revisión de pruebas, aunque la exploración inicial de la marcha y la sensibilidad suele rendir más en presencial.

Formulario para estudiar el caso

Pago: 100 €, efectivo, Visa o Mastercard; no se acepta Bizum.

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Cuando los pies dejan de dar seguridad

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