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Artrosis y dolor crónico en el mayor: abordaje integral
El dolor crónico es una de las experiencias más frecuentes y peor abordadas del envejecimiento. Artrosis, lumbalgia, dolor neuropático, dolor postherpético: marcan la vida cotidiana, reducen la actividad, alteran el sueño y, con el tiempo, instalan una depresión casi indistinguible del dolor. Esta página explica el cruce entre dolor y ánimo y por qué un Doctor en Psiquiatría con tesis sobre la vejez es un interlocutor útil junto al traumatólogo y al médico del dolor.
Caso típico: la artrosis que se llevó la vida social
La paciente, de 76 años, tiene artrosis de rodilla y dolor lumbar crónico. Ya no sale a caminar como antes, no quiere viajar, ha dejado el voluntariado, duerme mal. La hija nota que está más callada, más triste, más irritable. El traumatólogo dice que "no hay nada quirúrgico ahora". El médico de cabecera ha pautado paracetamol y un opioide débil. La paciente sigue con dolor y sigue triste. Detrás hay un círculo dolor-depresión-inactividad que ningún abordaje aislado resolverá.
Otro escenario: el paciente con dolor postherpético que ha desarrollado insomnio, ansiedad y desesperanza. El paciente con artrosis polimedicado con antiinflamatorios crónicos que ha tenido sangrado digestivo o ha empeorado su función renal. El paciente con dolor crónico y benzodiacepinas que ha perdido autonomía cognitiva.
Particularidades en mayores
El dolor crónico afecta a más del 40 % de los mayores que viven en la comunidad y a más del 70 % de los institucionalizados. Las causas más frecuentes son artrosis, lumbalgia, fracturas vertebrales por osteoporosis, dolor neuropático (postherpético, diabético), dolor oncológico.
El cruce dolor-depresión es central. El dolor crónico aumenta el riesgo de depresión por tres o cuatro; la depresión amplifica la percepción del dolor. El cuadro deprime, el ánimo bajo amplifica el dolor, el dolor reduce la actividad, la inactividad debilita el músculo, el músculo débil duele más. Romper este círculo es la tarea clínica.
El tratamiento farmacológico tiene riesgos específicos en el mayor. Los antiinflamatorios no esteroideos son particularmente peligrosos: sangrado digestivo, daño renal, descompensación cardiovascular. Los opioides, mal indicados, producen sedación, confusión, caídas, estreñimiento. Los anticonvulsivantes y antidepresivos usados para dolor neuropático tienen también efectos en cognición y ánimo. El balance riesgo-beneficio se individualiza.
Qué se valora en la consulta
Se caracteriza el dolor (localización, intensidad, ritmo, factores desencadenantes), su impacto funcional, el sueño, el ánimo, el contenido del pensamiento (desesperanza), la actividad cotidiana y social que se ha reducido. Se revisa la medicación analgésica completa y sus efectos. Se valora si el dolor es nociceptivo, neuropático o mixto. Se explora ansiedad, miedo al movimiento, catastrofización.
Diagnóstico, seguimiento y valoración funcional
El plan integra varios ejes. Tratamiento del dolor con criterio geriátrico, en coordinación con traumatólogo, rehabilitador o médico del dolor según procede. Tratamiento de la depresión y el insomnio si están presentes. Reactivación gradual de la actividad. Fisioterapia adaptada. Trabajo cognitivo-conductual sobre catastrofización y miedo al movimiento cuando es viable. Simplificación de la medicación analgésica para reducir efectos secundarios.
El seguimiento vigila intensidad del dolor, actividad recuperada y mejora del ánimo. La valoración funcional documenta la repercusión y orienta apoyos.
Apoyo a la familia y al cuidador
La familia suele agotarse con los mayores que se quejan constantemente del dolor. Se trabaja entender que la queja es síntoma, no manipulación, y que romper el círculo requiere paciencia y un plan compartido. Se vigila la carga del cuidador.
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El dolor crónico del mayor se trata con analgesia, pero también con ánimo, movimiento y vínculo. Cuando solo se trata el dolor, el dolor no mejora.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Tipos de dolor y abordaje
El dolor nociceptivo (artrosis, fractura, traumatismo) responde habitualmente a paracetamol como primera línea en el mayor; los antiinflamatorios no esteroideos se reservan para episodios cortos y vigilados por su toxicidad gástrica, renal y cardiovascular. Los opioides débiles tienen un papel selectivo, valorando sedación, estreñimiento y riesgo de caídas. La infiltración articular y la cirugía protésica son alternativas a discutir con el traumatólogo cuando procede.
El dolor neuropático (postherpético, diabético, radicular) responde mal a analgésicos clásicos y mejor a anticonvulsivantes y antidepresivos específicos prescritos por el médico tratante; en el mayor su elección exige cautela por efectos cognitivos y sedativos. El dolor mixto, el más frecuente en el mayor, exige combinación racional. Las medidas no farmacológicas —calor, frío, fisioterapia, ejercicio adaptado, mindfulness, intervención psicológica— se integran en todo plan.
Dolor crónico y suicidio
El dolor crónico mal controlado es un factor de riesgo de ideación y conducta suicida en el mayor, especialmente cuando coexiste con depresión, soledad y enfermedad limitante. La pregunta sobre ideas de muerte forma parte de la valoración del dolor crónico, aunque incomode. Detectarla a tiempo permite intervenir.
Sueño y dolor
El insomnio es a la vez consecuencia y amplificador del dolor crónico. Recuperar arquitectura de sueño —higiene del sueño, manejo prudente de hipnóticos, tratamiento de depresión y ansiedad asociadas— reduce la percepción del dolor diurno y mejora la capacidad de afrontamiento.
Ejercicio adaptado: la medicina que no se prescribe lo suficiente
El ejercicio físico adaptado tiene en el mayor con dolor crónico un efecto comparable al de muchos analgésicos: mejora la fuerza y la estabilidad articular, modula la percepción del dolor, mejora el sueño y el ánimo, y revierte parte del desacondicionamiento que el propio dolor genera. La aparente contradicción —doler y a la vez mover— se resuelve con un programa progresivo, supervisado por fisioterapia geriátrica, que respeta los días peores y avanza en los mejores. Caminar diariamente, ejercicios de fuerza ligera, hidroterapia y estiramientos son la base. Quedarse quieto por miedo al dolor es uno de los caminos más seguros para que el dolor empeore.
Catastrofización y miedo al movimiento
Dos conceptos clínicos pertinentes en el dolor crónico del mayor son la catastrofización (interpretar las sensaciones corporales en el peor escenario posible: "esto es muy grave, voy a quedarme inválido") y el miedo al movimiento o kinesiofobia (evitar moverse por temor a empeorar). Ambos se asocian a peor pronóstico funcional independientemente de la causa orgánica. La intervención cognitivo-conductual orientada a reinterpretar las sensaciones y a exponer al paciente al movimiento de manera progresiva es una de las intervenciones psicoterapéuticas con más respaldo en dolor crónico.
Cirugía de prótesis en el mayor: cuándo y para qué
La prótesis de cadera o de rodilla puede transformar la vida de un mayor con artrosis severa: recuperar marcha, eliminar dolor y volver a una vida activa. Pero la decisión de operar exige valoración integral: comorbilidades, fragilidad, estado cognitivo y emocional, expectativas realistas, capacidad de seguir un programa de rehabilitación postoperatoria. Un paciente con demencia avanzada, fragilidad extrema y red social pobre no se beneficia automáticamente de la cirugía; un paciente robusto, motivado y con red de apoyo sí. La consulta aporta a esta decisión la pieza no quirúrgica: ánimo, cognición, fragilidad.
Tratamientos complementarios y medicina integrativa
Acupuntura, técnicas de mindfulness, masaje terapéutico, ejercicios de tai chi y yoga adaptado tienen respaldo razonable en el manejo del dolor crónico y la calidad de vida del mayor cuando se integran sensatamente en el plan. No sustituyen al tratamiento médico, pero lo complementan en muchos pacientes. La elección depende de las preferencias del paciente, la disponibilidad local y el estado funcional.
Acompañar al paciente con dolor que no termina
Algunos pacientes mayores tienen dolor crónico que no se elimina del todo a pesar de tratamientos correctos. En esos casos, el objetivo cambia: no es la cura, es el aprender a convivir con un dolor controlado, no ser definido por él, recuperar actividad pese a su presencia, mantener el ánimo y los vínculos. Este desplazamiento de objetivo no es resignación; es realismo. Acompañar al paciente en este aprendizaje exige tiempo, escucha y un equipo coordinado.
Familia, expectativas y desgaste
La familia del paciente con dolor crónico también se desgasta. La queja repetida puede llegar a interpretarse como manipulación, generando irritación y distancia. Aclarar que la queja es síntoma y no demanda, repartir responsabilidades de cuidado y atender el desgaste del cuidador principal son piezas clínicas del manejo del dolor crónico geriátrico.
Cuándo es útil un informe médico
Un informe es útil para documentar repercusión funcional del dolor (Ley de Dependencia, discapacidad), justificar necesidades de apoyo, complementar valoraciones de otras especialidades o aportar prueba en procedimientos. Firmado con número de colegiado.
Vida cotidiana con artrosis: lo que sí funciona
Mantener el peso dentro de un rango razonable alivia la carga articular. Caminar con calzado adecuado, evitar largos periodos sentado, ajustar la altura de sillas y camas, usar bastón cuando es útil sin tabúes, organizar la casa para reducir esfuerzos innecesarios. Calor local antes de la actividad, frío local tras esfuerzo si hay inflamación, hidratación adecuada. Aceptar los días peores sin abandonar, retomar la actividad en los mejores sin precipitarse. La constancia rinde mucho más que el esfuerzo puntual.
El paciente con dolor que ya ha probado de todo
No es raro encontrar mayores que llegan a consulta tras años de tratamientos, especialistas y pruebas, con la sensación de haberlo probado todo sin alivio. En estos casos la consulta no aporta una solución mágica, sino una mirada nueva al conjunto: revisar fármacos acumulados, integrar la pieza emocional habitualmente desatendida, replantear objetivos realistas, reconectar al paciente con su vida más allá del dolor. A veces, ese ordenamiento permite reducir fármacos sin perder alivio y mejorar la calidad de vida.
Por qué un Doctor en Psiquiatría con tesis sobre la vejez
El Dr. Joseph Salama defendió en 1994 su tesis doctoral titulada "Un estudio de las actitudes en la vejez", leída en la Universidad de Málaga. Es miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología Médica. El dolor crónico del mayor exige mirada integradora: dolor, ánimo, cognición, función, vínculo. Cuarenta años de consulta con mayores son la herramienta clínica.
Cómo trabajar con la consulta
Escriba por el formulario o por email a salamaioseph@gmail.com exponiendo el caso. La consulta cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard. Si procede informe, se presupuesta aparte.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener dolor a esta edad?
Frecuente, pero no aceptable como inevitable. Se puede aliviar.
¿La depresión amplifica el dolor?
Sí. Tratarla es parte del tratamiento del dolor.
¿Son seguros los opioides?
Indicados con cuidado, en dosis ajustadas y con vigilancia de efectos cognitivos, sedación, estreñimiento y caídas.
¿Atienden a distancia?
Sí, sobre todo seguimiento y orientación familiar.
¿Hacen informes para Ley de Dependencia?
Sí, informes estructurados firmados y con número de colegiado.
Formulario para estudiar el caso
Romper el círculo dolor-depresión
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